viernes, 29 de diciembre de 2017

OBRAS IV

En la última entrada que tenemos sobre las obras del nuevo local lo dejamos recien puesto el tejado.

Aqui podeis ver como poco a poco se va terminando.








Desde mi ventana ya puedo yo verlo.....







miércoles, 27 de diciembre de 2017

Fiestas verano 2017

También queremos recuperar los recuerdos alegres de este 2017
Aqui teneis un resumen de lo bien que nos lo pasamos en las fiestas de verano.




















martes, 26 de diciembre de 2017

NECROLÓGICA


El año está tocando a su fin y han pasado muchas cosas durante el tiempo que el blog no ha estado activo,entre ellas la perdida de algunos de nuestros seres queridos.
Sirva esta entrada como homenaje y recuerdo a Pili,Angelín,Jesusín,Beatriz,Herminio, y nuestra centenaria Augusta que fallecía el 25 de Junio en Madrid a los 102 años.

Nuestro mas sentido pesame para todos sus familiares.









D.E.P.








domingo, 17 de diciembre de 2017

Feliz Navidad























Aquellos años del internado


Colegio "Regina Pacis"-Cervera de Pisuerga

Hubo un tiempo en la vida de estos pueblos nuestros, Velillas, Quintanilla, Villaproviano…, allá por los años 60-70 del siglo pasado, en el que la mayoría de los chicos y chicas en ellos residentes, antes de finalizar la etapa escolar emprendíamos una nueva experiencia en nuestras vidas, que nos conducía directa e indefectiblemente hasta el internado más cercano: seminario menor o colegio de frailes o de monjas; para continuar allí nuestros estudios.
Todo ello, mediatizado o edulcorado con el término “vocación religiosa”, que estaba rondando siempre nuestra mente.  Y pendientes de que en un momento determinado y concreto de ese tiempo de internado, surgiese ésta de pronto y nos predispusiese para encaminar nuestra vida por los derroteros del orden religioso o sacerdotal.
Y el mecanismo tradicional para acceder a estos lugares, era siempre el mismo: el fraile o la monja de una determinada congregación que un buen día visitaba la escuela, y hablando con la maestra o el maestro, elegían a los posibles candidatos para acudir el curso siguiente al colegio de turno en plan internado.
Y mediado septiembre siguiente, allá que nos íbamos unos cuantos chavales del pueblo, camino de una aventura totalmente nueva y a ver lo que pasaba; a ver si surgía la vocación y sentíamos la llamada espiritual.
Claro, la vida en el internado en aquellos años era particularmente dura y restrictiva en cuanto a determinadas libertades; por eso, había quienes aguantaban más tiempo y quienes menos; y quienes, incluso, continuaron año tras año y acabaron haciéndose curas, frailes o monjas, porque la vocación religiosa les había salido al paso al sentirla de plano.
Pero era lo que había, o accedías a vivir esta nueva experiencia de vida alejado de la familia y mal que te pesase, o no lograbas, en la práctica, seguir estudiando; porque eran los menos los que podían permitirse que sus familias les pagasen los estudios en la capital o en algún Instituto comarcal, residiendo en un pueblo.
Por lo que, andando el tiempo y a los ojos de hoy en día, es de agradecer la labor de enseñanza que en aquellos años, de una manera indirecta -porque no olvidemos que su misión primordial era la de formar futuros sacerdotes, frailes o monjas-, hicieron las diferentes congregaciones y órdenes religiosas cara a las generaciones siguientes.
Así que, en alguna parte, en algún lugar, habrá siempre un recuerdo entrañable para aquellos momentos de internado.

                            Javier Terán